Vivimos en un mundo interconectado e interactivo donde la más avanzada tecnología hace parte de nuestra vida diaria. En las últimas décadas se ha producido un vertiginoso cambio científico – tecnológico, que ha dado lugar a la sociedad de la información. La aparición a mediados de los años 90 de las llamadas Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación o TIC han producido una verdadera revolución social.

El nacimiento de las TIC, ha modificado sustancialmente las relaciones humanas y brinda nuevas y extraordinarias experiencias desde la infancia. Internet, los teléfonos móviles y los juegos interactivos tienen innegables beneficios que han contribuido a su rápida implantación en la vida de las familias y utilizadas desde tempranas edades, los infantes obtienen importantes beneficios para su desarrollo, educación y es una manera de ocio y diversión.

Estos beneficios vienen de la mano de ciertos riesgos producto de un uso inadecuado de ellos. Desde que aparecieron las primeras pantallas, ha preocupado el impacto que estas pueden generar en los más pequeños, pero es ahora cuando esa preocupación se ha acrecentado.

El uso abusivo de las TIC puede dar lugar a conductas adictivas por la pérdida de control sobre su uso. Esto produce en consecuencia el aislamiento y el descuido de las relaciones sociales, académicas, recreativas y de la salud.

A pesar de que estos riesgos sería absurdo pretender que los niños excluyan las TIC de sus vidas, cuando el 90% utiliza Internet para hacer los deberes o divertirse.

Las TIC por si solas no conducen a situaciones de riesgo. Son los valores y los hábitos inadecuados con lo que se utilizan que dan lugar a esas situaciones. Lo que hay que cambiar son sus hábitos de consumo y su sentido de la responsabilidad, de la conciencia y de la propia seguridad. Sin embargo, resulta clave que los padres y educadores, estén preparados para detectar y anticipar un uso inadecuado de las nuevas tecnologías, enseñándolas a utilizarlas saludable y responsablemente.

“Papás, de mayor quiero ser youtuber”

La consultora Adecco publico la XII encuesta ‘¿Qué quieres ser de mayor?’. En este último estudio han empezado a emerger nuevas salidas profesionales entre las que ha sobre salido: ser “youtubers”.

Pero cada vez empiezan antes y no esperan a ser mayores para cumplir su sueño. Muchos niños han dejado de ser solo consumidores para convertirse en auténticas estrellas mediáticas en el ciberespacio. Este fenómeno de los “youtubers” precoces nace del afán de popularidad: significa ver y ser vistos para una generación que vive en el mundo de las pantallas. En YouTube podemos encontrar vídeo tutoriales protagonizados por lo más pequeños que tienen que ver con manualidades y trucos de belleza, pero también triunfan vídeos de niños que muestran su peripecia en los videojuegos.

Si con los vídeos se consigue atraer suficientes seguidores y visualizaciones, el dinero llegar a en forma de publicidad.

Es el caso de CharlisCraftyKitchen, un canal de cocina que cuenta con más de 630.000 suscriptores capitaneado por dos niñas de Ashlee y Charli de 6 y 9 años respectivamente. Perfectamente podrían ser candidatas al programa Master Chef Junior.

https://www.youtube.com/watch?v=IhVEieSbgtI

Evan y su canal EvanTubeHD tiene más de 3 millones de seguidores. En él prueba juguetes y videojuegos y da su opinión. Con tan sólo 10 años gana alrededor de 1 millón de dólares al año.

Para estos nativos digitales realizar vídeos es una forma de juego y expresión, un tipo de entretenimiento diferente al de sus padres cuando tenían su edad.

A mediados de este año, Google ha lanzado en España YouTube Kids. La nueva aplicación tiene contenido únicamente para los niños, quienes están más acostumbrados a consumir este servicio a través de la tableta y del Smartphone.

¿Está bien permitir que los niños se sumerjan en este mundo tan pronto?

Conocemos los riegos a los que se enfrentan los niños en Internet y, sin embargo, se les deja acampar a sus anchas y se les anima a convertirse en estrellas del ciberespacio.

Si no existe un control puede ocurrir como el caso de un niño alicantino de 12 años, cuyo sueño de ser youtuber le ha costado una reclamación por parte de Google de 100.000 euros. El joven confundió los servicios de esta plataforma con los de Google Adwords, la plataforma de pago para promocionar contenido. La familia del pequeño no entiende cómo es posible que un niño sea capaz de activar un servicio así sin que la compañía se dé cuenta y sin parámetros de control.

Sin embargo, impedir que los niños tengan acceso a las nuevas tecnologías es imposible, sería como tapar el sol con un dedo. Los chicos pueden transitar por Internet siempre y cuando tengan la edad adecuada, respeten ciertas reglas y cuenten con el cuidado que corresponde por parte de sus padres. No se trata de impedir o no el uso de Internet, sino más bien de ver cómo y cuándo abrir la posibilidad para que los niños entren en un mundo que tiene peligros y beneficios.

 
 

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