Muchos son los motivos por los que los niños/as asisten a actividades extraescolares, pero ¿sabemos realmente qué son? ¿Son realmente beneficiosas este tipo de actividades?

Las actividades extraescolares deberían ser aquellas diseñadas y planificadas por profesionales de la educación, encaminadas a procurar una formación integral del individuo, realizadas fuera del horario lectivo, de carácter voluntario y que buscan la implicación de toda la comunidad educativa (educandos/as, educadores / as, padres, madres, entidades promotoras, centros enseñanza, ayuntamientos, técnicos, asociaciones…) Pero en ocasiones la práctica arroja una realidad distinta de la concepción que se tiene fuera de estas actividades y para qué y cómo se usan , se eligen y/o se llevan a cabo. Una realidad que nos plantea debates y preguntas: ¿Por qué asisten los niños a las actividades extraescolares?, ¿interés del niño?, ¿de los padres?, ¿cuántas actividades hacen nuestros hijos?, ¿quién elige?, ¿se programan?, ¿quién las lleva a cabo?, ¿qué beneficios reportan?…

Educar desde cualquier actividad extraescolar supone trabajar desde la colectividad, desde un espacio en el que todo es de todos, favoreciendo aprendizajes individuales, pero basados en la socialización y la cooperación. Implica la integración, por parte del participante, de contenidos teóricos y su aplicación práctica. Resulta un método que potencia capacidades físicas y mentales, incentiva la ejecución individual y en grupo mediante actividades libres y dirigidas con las que el educando crea, establece y coordina estructuras que servirán de base para muchos otros contenidos posteriores. Las actividades planteadas son compartidas, empujan y guían al educando hacia la obten­ción de cotas más altas, trabajan el aprendizaje interdisciplinar y aprovechan las cuali­dades del juego para un desarrollo psicomotriz adecuado.

De ahí la importancia de la elección de las actividades a las que asisten nuestros hijos/as, basándonos no sólo en un criterio de conciliación, si no también atendiendo a los intereses del niño e intentando no “sobrecargar”. La asistencia por parte de un menor a las actividades extraescolares debe ser voluntaria, y nunca debe convertirse en una obligación ya que desde esa perspectiva pierde su sentido inicial.

Las actividades extraescolares resultan beneficiosas siempre y cuando no sean impuestas. Si el niño/a es capaz de elegir en qué actividades quiere participar, los beneficios que se pueden obtener son muchos y muy variados.

SOCIALIZACIÓN

Al asistir a actividades fuera del horario escolar, nuestros hijos/as aprenden a relacionarse con otros niños/as que tengan las mismas inquietudes que ellos.

Normalmente los niños/as se suelen relacionar con otros menores que van a su misma clase, creando así un grupo de amigos/as cerrado, la asistencia a actividades extraescolares propicia que el menor interactúe con otros grupos de niños/as, ayudando así a mejorar sus dotes comunicativas y relacionales.

TRABAJO EN EQUIPO

Con las actividades extraescolares se permite que los niños/as puedan realizar actividades en grupo. Esto se traduce en una cooperación entre compañeros/as, que ayudará a mejorar su participación en trabajos en equipo y de cooperación.

AUTONOMÍA Y ORGANIZACIÓN

Las actividades extraescolares ayudan a que los niños/as aprendan a organizarse mejor fuera del colegio. Les enseñan a gestionar su tiempo para que puedan realizar las tareas de clase también. Adquieren un mayor y mejor control sobre su tiempo y aprenden a organizarse.

AYUDAN A LIBERAR SANAMENTE LA ENERGÍA, DIVIERTEN Y RELAJAN.

¿Has notado que tus hijos/as parece que no gastan la energía diaria? Pues las actividades extraescolares ayudan a ello, para que derrochen energía, se diviertan y se relajen.

MEJORA DE LAS HABILIDADES FÍSICAS Y MENTALES

  • Las actividades físicas por ejemplo mejoran la coordinación motriz, los reflejos, les proporcionan mayor resistencia, agilidad, fuerza, elasticidad.
  • Las actividades artísticas fomentan que los niños/as conozcan otras formas de expresarse y comunicarse; desarrollen su inteligencia musical, sentido del ritmo, adquieran mayor destreza oral, manual y/o visual, estimulan su creatividad e imaginación y alcancen mayor confianza en sí mismos.

En definitiva, para que las actividades extraescolares sean beneficiosas, debemos tener en cuenta que éstas han de ser un disfrute y no una obligación para los pequeños/as. En cuanto se convierten en obligación, dejan de ser beneficiosas para ellos.

No todos los niños/as son iguales y, por ello, lo que resulta positivo para unos/as en otros/as puede tener efectos negativos. Auca ofrece una gran variedad de actividades extraescolares para cada franja de edad. Puedes visitar nuestro catálogo de actividades extraescolares para elegir la que más se adapte a tu hijo/a. Actividades artísticas, deportivas, relacionadas con las nuevas tecnologías, de refuerzo escolar,…

Noo debemos olvidar que la elección de la actividad apropiada sólo se podrá lograr observando y conociendo los intereses que muestra el niño/a.

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